La conoció bailando
Fue la comparsa, fue la noche, fue el embrujo, solo el destino supo qué, pero ella lo hechizo, el solo pudo rendirse, un quebrar de caderas, una mirada, dios, esa manera de bailar.
Fue el candor, fue el tacto, fue la piel, y aquel pobre indefenso se quedó sin aliento, sin opciones, quien era esa criatura, como podía dejarla ir, así, sin más. ¿Cuánto tiempo pasaría antes que el perdiera la cordura si la dejaba escapar?
Nadie le dijo que su final era el comienzo, que de algo hubiera servido decirlo, perdió la cabeza. Algo envidiable, si, pero nada recomendable, fueron días de ensoñaciones, noches de delirio, semanas interminables, fue locura.
Pero imaginadlos, a la luz de la luna, bailando los pasos prohibidos del día, el astro de plata los envidiaba, el sol ni siquiera se atrevía a mirarlos. En realidad nadie fue testigo, nadie vio la piel morena de ella, aperlada por el sudor, brillante por la excitación, regia, exultante, distinguida. ¿Quién mas perdería el juicio? si nadie vio ese escote, si nadie vio ese cuerpo sincronizarse con el ritmo de la orquesta, ¿si nadie vio esa sonrisa opacar cualquier otra fuente de luz?
Y después de cazarla cuanto tiempo pasó antes de que sucumbiera, hombre al fin, al embrujo de sus movimientos… aquel ingenuo solo vivía a través del día para encontrarla de noche. Su única ilusión… sus encuentros furtivos. Su única pasión… la música. Su única ambición… sus labios.
Vivieron un cuento, crearon una leyenda y sin darse cuenta forjaron sus propios destinos, más nada es para siempre, la vida se encargó de separarlos, y con ello se llevó la pasión dejando desolación por doquier…
El la conoció bailando… ahora del baile solo quedan las notas esquivas que se niegan a olvidar…
Ismael Román, 2008
{Escrito originalmente el 10-nov -2008}

The Dance, By Klairye 2008


