PUEDE QUE NO HAYA SIDO DESTINADA PARA MÍ
Puede que no haya sido destinada para mi, puede que sus manos estuvieron prohibidas, y sus caricias impensables.
¿Entonces por que sigo sintiendo el calor de sus dedos?, por que mi pecho se estremece cuando cree sentir un abrazo, ¿por que?, si ella no fue destinada para mi.
Si las noches silentes, se ven turbadas por la maraña de remordimientos, si la luna es testigo de los gritos apagados que piden perdón, no me digas que todo fue una mentira, no me digas que ella no estuvo destinada para mí.
Por que quiero aferrarme a ella, cruel hado, no me digas ya nada, déjame escapar con el recuerdo, déjame empuñar mi obstinación, que mi dolor y mi orgullo, me mantienen vivo.
Puede que no haya sido destinada para mi, y que sus besos sean irrealizables, pero un día, según recuerdo, la ilusión me alimento, me nutrió la expectativa, me salvo la esperanza, y ahora me entero que no fue destinada para mi.
Me retiro derrotado, buscando buenaventura en otras tierras, me retiro con tantas dudas como estrellas que me cobijan, el sendero es accidentado, pero no parece nada comparado con mi destino.
Y mientras me alejo, parto con una sola idea… que ella nunca estuvo destinada para mí.
Ismael Román, 2008


